Luna

Tiene 15 años. Vive en El País de las Cuatro Estaciones. Su madre, el hada Amanecer, enfermó y acaba de morir después de un año de tratamientos. Su padre está por irse de casa. Tiene tres hermanas: Celeste, Roble y Ámbar; ella es la más pequeña. A pesar de vivir en un mundo de hadas, al quedarse solas, las cuatro deben buscar trabajo para pagar la renta. 

Ella aún se encuentra en la escuela de educación media de hechicería. Está muy triste por haber perdido a su mamá, resentida por el abandono de su papá y preocupada porque no tiene idea de lo que ocurrirá con ella y sus hermanas.

Físicamente es de baja estatura, tiene pies pequeños y delicados. Sus ojos son de color verde aceituna. Su cabello es negro, delgado; lo usa corto, apenas arriba del hombro. Suele pensar que es fea, pero, en realidad, posee bellas facciones; también se siente insegura por su peso (sus hermanas eran muy esbeltas y ella no tanto).

Desde pequeña, su inteligencia la ha distinguido: aprendió a leer sola y una de sus institutrices sugirió que se le adelantara tres grados. A veces a causa de dicha inteligencia, concebía ideas extrañas: solía jugar con velas debajo de la cama, meter la cabeza entre los barrotes y escapó de su casa a los 8 años para ir a explorar el mundo (se llevó su traje de baño). Volvió un par de horas después, porque la vecinita a la que había convencido de acompañarla, empezó a llorar.

¿Qué más se puede decir del hada Luna? Es autodidacta, domina el idioma de los trolls y el de las náyades, (ambos muy difíciles de adquirir como segundas lenguas). Le gusta preparar recetas con ingredientes exóticos que magos, brujas y otras hadas traen a su padre desde lejanos territorios. 

Tenía 13 cuando conoció a Alhéj, un mago cinco años mayor que ella y se enamoró de él.

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